Crucita y yo, páginas selectas
File Download, PDF Format
This item has not been rated yet
Una vez el Rockero llevĂł en la moto a Tutifruti. Maná y yo Ăbamos en el coche, yo atrás pero lo vi todo, y Tutifruti fue todo el camino ladrando como un desesperado, ladraba a todo, hasta a los guardias, y cuando llegamos se bajĂł como mareado y se puso a hacer eses. El Rockero me dijo que era porque para los perros la nariz es como para nosotros los ojos.
–FĂjate, ir a cien por hora... Resulta que el aire te entra por las narices a presiĂłn, y hueles tantas cosas y tan deprisa que no sabes a quĂ© carta quedarte. Es como si tĂş fueras en la montaña rusa a mil por hora. No verĂas nada. ¡Todo serĂa un tobogán de colores...!
... de forma que a la vuelta le trajimos en el coche y por el camino fue pensando en su experiencia pasada, lo sĂ© por la cara que ponĂa al mirar por la ventanilla. Me miraba a mĂ, que estaba allĂ, a su lado, en el asiento de atrás, y luego miraba hacia la ventanilla con cara de pena...
–Tú me llamas Tutifruti pero yo te llamo Bienmesilbas, señora de Bienmesilbas