Hace ya mucho tiempo, que las musas visten de sedas y terciopelos las canciones de amor y poemas.
Es así como libran a sus creadores del dolor que los aflige, del la pasión que los oprime,regalando al cosmos las odas que sus labios no supieron derramar.
Dones entregados con delicadeza para transformar realidad, dolor, alegría y amor, como los versos que aquí yacen dormidos, hilvanados durante años como parte de un diario de vida, esperando a que alguien algún día los vuelva a leer, y a verse, si es posible , entre sus humildes y sencillas letras.
Letras que cubren gran parte de la niñez hasta la madurez temprana, e impregnan de emoción vivida al lector, pasando de la ambientación gótica y oscura, a la visión mas romántica y cándida de la vida.