Textos que trasudan melancolía, la tristeza del alejado, del que vive la imposibilidad del regreso al país que lo vio nacer, y funda casa, funge de esposo y padre, de hijo ganapán, y de eslabón con la tierra propia en tierra ajena, sin rencor, sin enajenarse, aprendiendo la gran lección de quietud que los grandes maestros de la escritura le prestan día a día al poeta, en su feraz soledad: una soledad desde la cual se vive “el hechizo primero” de la lectura, el recuerdo y recuento de la primeriza escritura, el descubrimiento ingente de los libros.