Acorralado por un banco que le cobra la deuda de un antiguo camarada, de quien era fiador en un préstamo y que había huido del país sin pagarlo, Policarpo concibe el iluso proyecto de crear, a partir de su propias vivencias, una “obra magistral” que escribiría su amigo Eleuterio, un cuentista de provincia prácticamente desconocido, sobre cuya pluma recaerá la única opción que el ingenuo y autoproclamado “deudor amoroso” vislumbra para resolver sus angustias económicas.