Córdoba la vieja, así denominaba la gente a lo que era toda la zona occidental de la ciudad. Una serie de casuchas que aprovechaban caminos, puentes, acueductos y sobre todo una inmensa cantera tan grande, que durante siglos se utilizó para construir casones, monumentos, incluso la hernita del camino norte, fue construida casi en su totalidad con las piedras arrancadas de sus entrañas.
En la zona nor-oriental de la cantera se encontraba la fonda de Martín fuentes, seboso inculto que por una moneda de oro, había entregado a su propia esposa al primero que llegó, la suerte para su desdichada mujer, fue que ese primero que llegó, no era ni más ni menos que el hijo del “vizco pardal” un ser que siendo muy niño, huyó de esta tierra, en un momento de lucidez, al entender que aquí no había nada que lo retuviese, excepto doña Inés, el fantasma de una niña... More > atormentada que había sufrido mucho más que él, ¡Incluso fue vendida a Belcebú!< Less