Náufrago quizá sea, hundido; pero el signo -esta vez- es el fracaso. Desilusión que se siente al fallarnos el sueño, por no hallar en la inmediatez la prosperidad anhelada. Hay una dimensión conocida que se debe asumir como meta y es comenzar de nuevo.
Veintiocho cuentos con sus marejadas y sus intemperies. Nadie es perfecto. Nada, es adverbio. Algo siempre se alcanza cuando se lucha su proemio. Náufragos, son cuentos.